Título: Celos Científicos Senku no era un hombre de emociones impulsivas. Su cerebro estaba programado para la lógica y la razón, pero ultimamente, algo dentro de él estaba funcionando de manera ilógica. Y ese "algo" se llamaba Kohaku. Desde hace un tiempo, Senku había notado un molesto cosquilleo en su estómago cada vez que alguien se acercaba demasiado a ella. Gen, con sus constantes halagos y comentarios aduladores, Hyoga, con su misteriosa aura y su interacción más que cercana, y Tsukasa, con su porte de guerrero perfecto. Era exasperante. Decidió que la solución más lógica era la más sencilla: ignorar a Kohaku. Al principio, funcionó. Evitaba hablar con ella a menos que fuera estrictamente necesario, desviaba la mirada cuando ella se acercaba y se enfocaba en sus experimentos. Pero Kohaku, siendo quien era, no tardó en notar su actitud. —Oye, ¿te pasa algo, Senku?— preguntó una tarde, cruzándose de brazos con el ceño fruncido. —Nah, nada importante —respondía él con su...
La nieve caía suavemente sobre el pueblo de Ishigami. El frío era implacable, pero eso no impedía que dos figuras se reunieran en secreto bajo la tenue luz de la luna. Gen Asagiri se acercó sigilosamente a la cabaña de la sacerdotisa, asegurándose de que nadie lo siguiera. Su corazón latía con fuerza, no solo por la emoción del riesgo, sino porque sabía que ella lo esperaba. Ruri, vestida con un kimono grueso, lo recibió con una sonrisa que lo desarmó por completo. Desde que habían comenzado a verse en secreto, su amor prohibido había crecido, consumiéndolos con cada encuentro furtivo. —Llegaste —susurró ella, acercándose para tocar su mejilla fría. —Siempre lo haré, mi querida sacerdotisa —respondió Gen con su tono encantador. Se abrazaron, disfrutando del calor que compartían. Al principio, solo eran besos tímidos, susurros llenos de deseo contenido. Pero esa noche, la nieve y la soledad los envolvieron en una pasión que no pudieron frenar. Entre caricias y jadeos ahogados, se e...